Ultima jornada antes del parón navideño, y de nuevo nos tocaba coger un bus el sábado por la mañana para volvernos a enfrentar a Loyola, esta vez en Logroño para dar comienzo a la segunda vuelta del grupo.

La jornada, a priori la más sencilla del grupo ya que nos enfrentábamos al colista, se afrontaba con varias bajas en el equipo de Miranda debido a las lesiones.

El partido comenzaba con muchos despistes en defensa por parte del equipo visitante, lo que provocó que el equipo de Logroño jugara cómodo e impusiera su juego, haciéndonos sentir muy incómodos en los tempos de partido y sin la actitud para defender en condiciones. A esto se le sumó el acierto del equipo de azul desde el perímetro, y todo ello se tradujo en un parcial a favor del equipo local de 13 a 7 tras los 10 primeros minutos.

En los siguientes 10 minutos se vio una reacción tanto en la defensa como en la actitud de alguno de los mirandeses durante varios minutos, lo que nos permitió reducir la diferencia inicial, e irnos al descanso con un marcador de 23 a 22.

Tras el descanso, ese cambio que se vio en algunos jugadores durante algunos minutos del segundo cuarto se contagió al resto de compañeros, y todos a una se impusieron en defensa para marcar el ritmo del partido también en ataque y conseguir darle la vuelta al marcador, acabando el cuarto con un resultado de 30 a 37.

El último cuarto se convirtió en un intercambio tanto de golpes como de canastas, pero a pesar de la subida de intensidad y ganas del equipo local, la renta obtenida en el tercer cuarto fue suficiente para los mirandeses para llevarse la victoria. Al final el resultado del partido fue de 42 a 48.

Un partido lleno de altibajos y despistes, que nos muestra que todavía hay mucho camino que recorrer y cosas que trabajar.